Educar,
hacer surgir en el alumno inquietud y compromiso por su desarrollo integral
(adquisición, asimilación y desarrollo de valores con la consecución de la excelencia
académica)
en un ambiente de libertad, responsabilidad y respeto,
acompañándole en la conformación de su identidad
a través de espacios de reflexión, expresión y formación
con un equipo humano de profesionales
altamente cualificado y comprometido.
Ser una escuela que, con base en su proyecto antropológico,
ofrece una excelencia en la formación integral,
en la que los jóvenes, con una conciencia propia y social,
tienen acceso competitivo a las diversas alternativas profesionales
y se constituyen como gestores protagonistas
de una sociedad alternativa:
donde la participación social no tiene como fin el poder,
sino el bien común,
donde el bienestar no se gesta desde la búsqueda individualista,
sino desde la relación,
donde el fin no es el capital,
sino la construcción de la sociedad misma.
Queremos formar hombres y mujeres
que tienen claro un proyecto de vida trascendente,
en el que Jesucristo es el modelo de plenitud humana;
que aman la vida y están convencidos de que vale la pena vivir;
que son críticos y autocríticos;
que saben que el ser humano se da y se plenifica
en la relación con los otros
y que buscan generar una sociedad distinta,
alternativa: incluyente, justa, solidaria...